Los sabores de Oaxaca llegan a la ciudad: abre Mezcalería Finca Robles

Por Ricardo Gutiérrez 

 

La tradición mezcalera de Villa Sola de Vega, en la Sierra Sur de Oaxaca, se cristalizó en un nuevo espacio urbano con la apertura de Finca Robles, una mezcalería que busca acercar la cultura del mezcal ancestral a la Ciudad de México y fortalecer el turismo y la colaboración entre productores de la región. 


Con más de 350 años de tradición familiar, Finca Robles representa lo mejor del mezcal artesanal y ancestral —elaborado de manera artesanal con destilación en ollas de barro y procesos manuales que respetan las técnicas transmitidas de generación en generación—. Desde hace alrededor de 10 años, la familia Robles ha formalizado su marca y producción para compartir estos destilados más allá de su pueblo. 



La nueva mezcalería, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, surge como un espacio de encuentro cultural y sensorial donde los visitantes pueden catar mezcales como tobalá —un agave aromático muy representativo de Sola de Vega— y la chilena, dos variedades endémicas de la región que hablan de la riqueza del terruño oaxaqueño. 


Además de ser una barra para degustar destilados tradicionales, el lugar busca generar sinergias con mezcaleros locales, impulsar el reconocimiento del mezcal de la Sierra Sur y atraer turismo hacia Sola de Vega, una zona afectada por la falta de infraestructura carretera que limita la llegada de visitantes directos a la comunidad. 



La apertura de esta tercera mezcalería del proyecto —que se suma a sus espacios en otras áreas de la Ciudad de México— forma parte de una estrategia para poner en el mapa nacional e internacional la cultura viva del mezcal, celebrando la historia, la técnica ancestral y las historias personales de quienes han preservado este oficio a través de cuatro generaciones. 

Ubicación 

Isabel La Católica 75, Centro Histórico de la Cdad. de México, Centro, Cuauhtémoc, 06080 Ciudad de México, CDMX

Finca Robles se presenta así como un puente entre el campo oaxaqueño y el público urbano, invitando a conocer, entender y disfrutar no solo una bebida, sino una tradición que ha sido fundamental en la identidad cultural de México. 

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