Susana Zabaleta presenta "Mi Pecado Mortal" en el Lunario

“Mi Pecado Mortal” se convirtió en una noche de intensidad emocional, estrenos y complicidad con el público, acompañada por invitados especiales

Por Ricardo Gutiérrez 


La penumbra del Lunario del Auditorio Nacional se transformó en un escenario de confesiones cuando Susana Zabaleta apareció para dar vida a “Mi Pecado Mortal”, un espectáculo donde la música se convirtió en relato y cada canción en una herida abierta.

Desde el primer acorde de “Dos días en la vida”, la atmósfera quedó definida: íntima, elegante y cargada de emociones. La voz de Zabaleta, siempre poderosa y teatral, marcó el pulso de una noche donde el dramatismo y la sensualidad convivieron sin reservas.

Temas como “Veneno” y “Pecado Mortal” reforzaron el concepto del show, mientras que “Besos” y “Vete de mí” llevaron al público por un recorrido de nostalgia y desamor. Cada interpretación fue acompañada por anécdotas y comentarios que rompían la barrera entre artista y audiencia, generando una cercanía que pocas veces se logra en escenarios de este tipo.




Uno de los momentos más especiales llegó con la aparición del colectivo SONG BOOK, quienes se sumaron al escenario para construir un medley que elevó la experiencia musical hacia un terreno más colectivo. La fusión continuó con “Vivo por ella”, donde la complicidad entre Zabaleta y sus invitados generó uno de los puntos más ovacionados de la noche.




El repertorio avanzó entre clásicos y piezas cargadas de sentimiento como “Mi amante amigo” y “Aunque no sea conmigo”, canciones que encontraron eco inmediato en un público que no dudó en acompañar cada verso.

Pero el show también tuvo espacio para lo nuevo. La artista presentó “Soy loca por ti”, su más reciente sencillo, que se integró con naturalidad al discurso del concierto, reafirmando que su propuesta sigue evolucionando sin perder su esencia.

Hacia el cierre, la intensidad no disminuyó. “De lo que te has perdido” y “Kumbala” terminaron por sellar una noche donde la interpretación fue el eje central, más allá de cualquier artificio.




“Mi Pecado Mortal” no fue solo un concierto, sino una experiencia emocional donde Susana Zabaleta volvió a demostrar que su mayor fortaleza está en la honestidad con la que habita cada canción. En el Lunario, no solo cantó… confesó.

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